Golf

Jugar golf implica exigencias específicas a los diferentes sistemas parciales de rendimiento de los deportistas, sobre todo a la coordinación corporal: el trabajo en común de ambos brazos, los movimientos oscilantes que pasan por la línea media del cuerpo, la coordinación mano-ojo y mucho más. En caso de que algunos de estos sistemas no estén disponibles o solamente en parte, el mejoramiento del desempeño y la comprensión de la técnica tienen claros límites. No obstante, corrigiendo las causas lograremos dejar atrás estos límites. Con pruebas especiales de movimiento se precisan los sistemas parciales de rendimiento deficitarios. La forma como se ejecuta un movimiento y la reacción del cuerpo en el test muscular ante ciertas exigencias señalan cuál área necesita ser activada. Optimizando estos sistemas se pueden crear las condiciones para elevar de modo eficiente y duradero el desempeño y los logros, tanto en el entrenamiento como en la competencia (Kinesiología del Deporte).

Áreas específicas de rendimiento parcial en el golf:

  • Trabajo en conjunto del brazo derecho con el brazo izquierdo: de la acción coordinada de los dos lados del cuerpo surge el arranque preciso para la trasmisión de la fuerza al palo y a la pelota. He aquí una pequeña sugerencia para comprobar la propia coordinación: trace con la mano derecha círculos grandes en el aire en el sentido de las manecillas del reloj y, al mismo tiempo, dibuje con la mano izquierda ochos acostados. ¿Qué tal la cooperación entre sus dos brazos?
  • Cruzar la línea media del cuerpo: atravesar la línea central del cuerpo sin estrés demanda una buena cooperación entre ambos hemisferios cerebrales; porque es precisamente en esa área donde se lleva a cabo la conmutación de la actividad de un solo lado al trabajo integrado con ambos lados. Esto favorece un movimiento largo y seguro al momento de golpear la pelota.
  • Coordinación del torso con cadera y extremidades inferiores: la capacidad de generar y deshacer un buen tono muscular está íntimamente ligada a la interrelación muscular entre el tronco y la parte inferior del cuerpo. Hay técnicas especiales de alargamiento y activación que pueden crear aquí condiciones favorables para un movimiento largo con buen equilibrio.
  • Enfocar los ojos: enfocar un objeto (en este caso la pelota de golf) con los ojos requiere de un trabajo conjunto coordinado entre los músculos del ojo derecho y los del ojo izquierdo, además de una buena disponibilidad de todo el campo visual, teniendo mayor importancia el campo visual bajo. Si no se cumplen estas condiciones, a menudo falta la concentración sobre la pelota y la precisión en el comienzo.
  • Vista binocular (ver con ambos ojos): para lograr una ubicación espacial fidedigna y estimar distancias con precisión es particularmente importante la percepción con ambos ojos. Sin embargo, con frecuencia existe una resaltada dominancia ocular que lo dificulta. Durante el cambio de foco al mirar de la pelota al hoyo y de regreso se procesan muchas informaciones acerca del espacio, la distancia y la forma del campo. Los movimientos corporales altamente precisos dependen de la exactitud de esa impresión visual.
  • Trabajo en el campo visual medio: es justo en el comienzo cuando se exige una perfecta cooperación entre ambos hemisferios cerebrales. Sólo así se logra la coordinación óptima entre la musculatura y los dos ojos. Un movimiento libre de estrés en esta área es capaz de a umentar significativamente la calidad del comienzo.
  • Coordinación mano-ojo: la trasmisión fiel de la información visual a la musculatura contribuye a golpear la pelota con precisión.
  • Técnicas para la liberación de tensión y para mejorar la concentración, y ejercicios mentales individualmente adaptados, contribuyen a una mayor estabilidad psíquica en la competencia.

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